¿Cuál es el mejor regalo de San Valentín?

Siempre que se acerca el 14 de febrero parece haber mucho revuelo con cenas, flores, regalos, etc y este año me he puesto a pensar en ello.  Sinceramente, para mí no es una fecha que me agrade mucho.  No solo por aquello que se dice de que “es el día de los grandes almacenes”, sino que, por mi historia personal, es el aniversario de un recuerdo bastante triste.

En cualquier caso, este año, un amigo, pensando que debo de ser una experta en estas lides por ser terapeuta de pareja, me ha hecho esta pregunta: ¿Cuál es el mejor regalo de san Valentín? Y en vez de dar una respuesta cualquiera me he parado a pensar en el tema… y…. aquí os cuento.

Sinceramente, no creo que el mejor regalo se pueda comprar en una tienda o floristería, ni siquiera sería una cena fantástica en ese restaurante nuevo, con tanta cola y que no atiende sin reserva, que tanto nos apetecía probar.

Evidentemente a todos nos agrada saber que han pensado en nosotros.  Y que además han acertado, porque realmente han pensado en nosotros y no en un regalo tipo. Con esto quiero decir, a mí me hace más ilusión recibir un ramo de girasoles (mi flor favorita) que de rosas rojas (expresión inequívoca de amor ¿no?).  Porque sé que la persona que las ha comprado me conoce y se ha tomado la molestia, no solo de conseguir un ramo, sino de buscar MI RAMO.  Ha pensado en mí, en mis gustos y en mis necesidades y por eso no recibo el típico ramo de rosas tan de moda en todas las floristerías estos días.

Pero entonces, ¿esto supone que mejor los girasoles? ¿Elegir unas flores y no otras es lo que marca la diferencia?

Sinceramente no lo creo. Lo que es mejor es saber que mi pareja está AQUÍ PARA MÍ, quizá no en todo momento (el trabajo, los hijos, en fin, la vida), pero si saber que puedo contar con que esté CUANDO IMPORTE.   Ese, es el gran regalo de San Valentín. Sentir que mi pareja está aquí para mí, Disponible y Receptivo, y que me responderá si le necesito, porque está Involucrado. De hecho, esto es lo que hace que una relación sea segura y feliz.

Así que regalemos cercanía, cuidado, atención, tiempo para la pareja, un beso, una caricia, un abrazo y… flores, pero ya sabéis…. ¡Girasoles!